NO SE PUEDE HACER NADA

26.06.2026

Hay veces en las que tenemos que aceptar que "no se puede hacer nada". Y, esto no es resignación más bien es darnos cuenta de los límites que tiene el "control".

Muchas veces, la tensión, el malestar no es por eso que está ocurriendo sino más bien por la lucha en la que entramos por intentar cambiarlo cuando en el fondo sabemos que no podemos.

Esto no significa que antes las circunstancias que vivimos no hagamos nada, pero sí que una vez hecho lo que esté en nuestra mano, aceptar que no hay más que hacer y en ciertas situaciones ni siquiera existe esta posibilidad de que hay algo a nuestro alcance.

Este estado de tensión, malestar, lucha influye en tu cuerpo, en tu respiración y en tu mente:

En tu cuerpo rigidez, cansancio acumulado.

Tu respiración se vuelve pobre.

Tu mente, cuanto menos puede volverse dispersa.

Cuando estamos en estrés prolongado, nuestro sistema nervioso se ve sometido a un estado de alerta constante. 

Esto hace que no podamos relajarnos, que no podamos descansar llevándonos a ese cansancio acumulado, a un estado de irritabilidad haciendo que la desconexión se convierta en "misión imposible".

Ante lo que no podemos cambiar, intentemos llevarlo, hacerlo lo mejor posible: permítete la posibilidad de no controlar todo, la posibilidad de soltar el control; permítete la posibilidad de aceptar las cosas tal y como son; permite que tu cuerpo, tu mente no esté en lucha constante. 

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